La ansiedad es una reacción natural del cuerpo frente al estrés. En pequeñas dosis, puede ayudarnos a mantenernos enfocados y alertas. Pero cuando se vuelve constante o intensa, puede afectar nuestra salud mental y física.
Algunos síntomas comunes incluyen preocupación excesiva, tensión muscular, insomnio y dificultad para concentrarse.
Cómo manejarla:
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Practica la respiración profunda durante unos minutos cada día.
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Realiza actividad física regular.
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Mantén una rutina de sueño saludable.
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Habla con alguien de confianza o busca apoyo profesional.
Recuerda: la ansiedad no es debilidad. Buscar ayuda es un paso valiente hacia tu bienestar emocional.